un gato escocés – (es)

Un gato escocés - Dugutigui
A mi gato le gusta el té.
Me lo traje de la tierra donde Braveheart restableció las credenciales anti-inglesas entre los millones de ignorantes que aprenden historia en la televisión. Escocia. Si le gustara la sardana, vendría de Cataluña. Por las mismas razones.
Y mientras pienso en el paralelismo entre Braveheart y Puigdemont, se me ocurre, no lo había pensado, que pierdo demasiado tiempo leyendo. Se más cosas que no me hacen ganar dinero que nadie que conozca. No lo había pensado, porque, como los italianos, los españoles rara vez pensamos, es la gloria y la ruina de nuestras civilizaciones [no mencionemos aquí a los argentinos, una mezcla de ambos]. Los alemanes, en cambio, planean en invierno sus deposiciones en Ibiza en verano, y los británicos, como en las dos guerras, planean todo después de que ha sucedido, por lo que siempre parece que todo salió como pretendían. Los franceses planean en la verdad del vino, por lo que nadie les toma en serio.
Tanta información [improductiva] hace que me pase la vida luchando para que personas un poco más estúpidas que yo acepten verdades que los grandes hombres conocen perfectamente. Porque los grandes hombres son demasiado grandes para ser molestados. Ellos están ocupados buscando mundos con vida extraterrestre. Cosas serias. Nosotros solo somos empujadores. Empujamos una gran roca montaña arriba. La roca debe ser la verdad, que los grandes hombres conocen por instinto, y la montaña, seguramente, es la estupidez humana.
Mi roca es más pesada porque todas mis historias comienzan con algo así como: “En primer lugar, …” cuando la mayor parte del público prefiere la entrada clásica: “En segundo lugar, …” simplemente obviando lo que sucedió primero. De ese modo, las Torres Gemelas se desplomaron porque los árabes son unos criminales y Mahatma Gandhi se convierte en el responsable de las tragedias de los británicos; y el mundo, así, continua en armonía.
Un gato escocés - Dugutigui
Mi gato ha maullado rompiendo los 5 minutos de silencio.
Él, como los grandes hombres, no tiene tiempo para lo obvio. Hagámosle un té pues. Una taza de té es la respuesta a todos los problemas. Al menos los del gato. Y los de los británicos.
¿Qué al intentar cazar una mosca, se cayó del armario? Buena taza de té para el gato.
¿Qué hasta el más mínimo detalle mecánico y emocional se conjuraron para llevarte por delante una farola que se encontraba oculta detrás de una familia? Buena taza de té y una galleta, para usted.
¿Qué la lava se ha instalado en el salón de tu casa en la ladera del volcán? Dos tazas de té [una para el gato] y un trozo de tarta —posiblemente, en este caso, aprovechando la ocasión, una opción sabrosa también sería bienvenida, por ejemplo: un pincho de salchicha a la brasa.
Y mientras, mi gato se toma su tiempo. En la antigüedad, los gatos eran adorados como dioses. Este “gallus” bastardo no lo ha olvidado.
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Un gato escocés – Dugutigui

Acerca de Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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