charlatanes todos – (es)

Charlatanes todos – Dugutigui
Antes de la última parte del siglo XIX, nadie entendía los orígenes y las causas de las enfermedades, porque las ideas sobre gérmenes y bacterias no se habían concebido por completo. La medicina no era una ciencia. No existía un seguimiento sistemático de las enfermedades o registros de los fallidos remedios por el uso de todo tipo de pócimas, filtros y terapias. Sin una base empírica y una patología, los “médicos” no eran otra cosa que matasanos y curanderos, reciclando el mismo aceite de víbora para curar diferentes dolencias.
CHARLATÁN. SIGLO XIX
La economía, hoy por hoy, no es una ciencia. Su etapa de desarrollo es equivalente al de la medicina anterior al siglo XIX. El conocimiento actual es insuficiente para comprender o resolver muchos problemas económicos; los tratamientos que nos presentan no son más que charlatanería. Al igual que con la medicina, la farsa continúa porque, hasta la fecha, nadie ha descubierto y probado las respuestas correctas que puedan alcanzar una aceptación generalizada. La profesión económica es una desgracia porque evita que la economía se convierta en una ciencia al proteger sistemas en “compartimentos estancos”. La educación económica es una lobotomía realizada en las diferentes universidades por las diferentes corrientes económicas.
Los charlatanes no han entendido, o se niegan a aceptar, que sus propias ideas son las que han causado endógenamente las crisis financieras, razón misma por la que nunca las ven venir. Sin reconocer esto, nada puede haber cambiado. El charlatán de ayer es el profesor de hoy. Los académicos siguen contando las mismas fábulas confundiéndolas con teorías. Las mismas teorías y remedios fallidos, al igual que una pócima reciclada, se visten como nuevas ideas para solucionar los males de siempre; demasiado ciegos a los hechos y demasiado ignorantes de la historia económica como para darse cuenta de que la mayoría de las ideas políticas de hoy ya han sido probadas con resultados mixtos en el mejor de los casos o completos fiascos en el peor.
CHARLATÁN. SIGLO XXI
Por su parte, entre el pueblo, la tendencia natural del ignorante es creer lo que no es verdad. Para superar esa tendencia, no es suficiente exhibir lo verdadero, también es necesario exponer lo falso. Pero defender hoy día que lo falso tiene derecho a ser juzgado debe ser manejado con delicadeza, dado que millones de imbéciles lo aprecian y miles de embaucadores se ganan el pan propagándolo. En cierto sentido es como entregar al enemigo una causa justa para que la descuartice (mensajero incluido) con total desprecio y sin excusa. Puede que lo inteligente sea dejar que los pavos continúen votando a favor de la Navidad; al fin y al cabo, los únicos mentirosos más grandes que el curandero son los pacientes del curandero.
Tal vez tenemos lo que nos merecemos. Estamos acostumbrados a pensar de nosotros mismos como personas emancipadas. Decimos que somos democráticos, amantes de la libertad, libres de prejuicios y odio. Somos el crisol, el asiento del gran experimento humano. Hermosas palabras, llenas de sentimientos nobles e idealistas.
En realidad, somos una turba vulgar y molesta, cuyas pasiones son fácilmente movilizadas por demagogos, paniaguados, predicadores, agitadores y demás bichos. Llamar a esto una sociedad de gentes libres es una blasfemia. ¿Qué tenemos para ofrecer aparte del botín superabundante que saqueamos imprudentemente de la tierra bajo el maníaco engaño de que esta actividad loca representa el progreso y la iluminación? La tierra prometida se ha convertido en la tierra del sudor y la lucha sin sentido. El objetivo de todo nuestro esfuerzo ha sido olvidado hace mucho tiempo. Encontramos que mentir es fácil, solo porque la gente prefiere no oír la verdad. Las palabras son solo ruidos en un cierto orden, y pueden usarse de la forma que uno desee. Los cerdos gruñen, los cuervos graznan y los hombres dicen mentiras: así es como son las cosas. ¿Dónde ha quedado el auténtico espíritu del hombre? ¿Dónde están los auténticos líderes?
Muchos pensarán que he perdido un tornillo. Cierto que pertenezco a un culto llamado felicidad, practico la religión de la comprensión, trabajo en el campo de las posibilidades ilimitadas, mi dieta es la del aprendizaje, mi orientación es la irrelevancia, mi propósito es el crecimiento, mi motivación es la alegría, mis evidencias son mis éxitos y mi raza es la humanidad. Lo siento, pero no acabo de descubrir mi parte loca.
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Charlatanes todos — Dugutigui

Acerca de Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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