la farsa de la opep + – (es)

LA FARSA DE LA OPEP + – DUGUTIGUI
Aparte de que las cláusulas más sutiles del acuerdo petrolero, anunciado a finales de la semana pasada, probablemente socavan por sí mismas la capacidad de evitar más bajadas de precio del crudo en las próximas semanas, las líneas básicas de dicho acuerdo son suficientes para garantizar que los precios continuarán cayendo: el suministro global será reducido en (más o menos) 10 millones de barriles por día (bpd) mientras que la demanda global ha caído en alrededor de 30 millones de bpd. Eso es realmente todo lo que hace falta saber y es la razón clave por la cual los precios del petróleo probablemente continúen en los mínimos recientes y los superen, por abajo, con el tiempo. Por terribles que parezcan estas crudas cifras, el acuerdo general en sí mismo es mucho peor cuanto más se examina en profundidad, como se hace a continuación.
ATARDECER EN UNA PLATAFORMA DEL MAR DEL NORTE
Antes de que los sauditas decidieran, a principios de este año, volver a galopar alegremente en las filas de los desposeídos intelectualmente al intentar exactamente la misma estrategia de manipulación de precios (es decir, quebrar a otros productores por medio de sobreproducir y, en consecuencia, colapsar los precios) que fracasó tan abismalmente entre 2014 y 2016, el mercado mundial del petróleo se encontraba en un punto bastante equilibrado. La demanda de petróleo estaba alrededor de 100 millones de barriles por día (bpd) con el precio del petróleo Brent establecido en el rango de US$ 50-70 por barril, aunque con un sesgo hacia el extremo inferior de esa escala. Los mejores productores de esquisto bituminoso de EE. UU. estaban ganando un dinero decente por encima del nivel de US$ 40 por barril, al igual que Rusia, que tiene un precio de equilibrio presupuestario por barril Brent de exactamente US$ 40. Solo Arabia Saudita estaba en problemas, con un precio de equilibrio presupuestario de US$ 84 por barril Brent, un problema creado por ellos mismos, legado de la guerra de precios desastrosa antes mencionada entre 2014 y 2016, diversos proyectos de pura vanidad, así como la vana guerra en Yemen del Príncipe Heredero Mohammed bin Salman (MbS).
Arabia Saudita ha estado permanentemente dolida no solo por el hecho de tener que pagar el coste de subestimar la adaptabilidad y tenacidad de la industria del esquisto de EE. UU. que permitió a estos productores reducir los precios de equilibrio de alrededor de US$ 70 por barril a menos de US$ 40, sino también porque los esfuerzos para mantener los precios del petróleo altos, a partir de 2016, a través de varios acuerdos de la OPEP y la OPEP + estaban permitiendo a estos productores de esquisto ganar mucho más dinero que los propios sauditas, en términos relativos. La razón de esto era que los productores de esquisto de EE. UU., más del 90 por ciento de los cuales todavía son operadores independientes relativamente pequeños, no estaban sujetos a las cuotas de producción de la OPEP / OPEC +, por lo que se dedicaron a cubrir las brechas de producción creadas por los cortes de los productores de la OPEP (Rusia, como significativo ‘+’ en ‘OPEP +’, nunca se adhirió realmente a las cuotas).
PILA DE BARRILES DE PETRÓLEO. QINGDAO. CHINA
Esto permitió a EE. UU. una ventaja de 3-4 millones de bpd sobre Arabia en el juego de las exportaciones de petróleo, lo que explica que rápidamente se convirtiese en el productor de petróleo número uno del mundo, mientras que Rusia (que, recordemos, ignora en la práctica todas las cuotas) se convirtió en el número dos, y Arabia Saudita (que en general cumple con la mayoría de las cuotas) se colocó en un tercer lugar. Es por esto que Arabia Saudita decidió inicialmente anunciar unilateralmente su intención de que el acuerdo de Marzo de la OPEP + fuera mucho más amplio que el que había acordado previamente con Rusia, con la esperanza de emboscar a los rusos para que estuviesen de acuerdo. Rusia, sin embargo, se dio media vuelta y le dijo a Arabia Saudita que, en sentido figurado, se reprodujera a sí misma. MbS, que se ha rodeado de “sí señor” oficiales dentro de su gobierno y asesores extranjeros preocupados de perder su negocio, decidió a continuación lanzar una guerra total de precios.
La razón por la que esta ha sido una guerra tan efímera es que, por las razones descritas anteriormente, nadie quería decirle a MbS que se había olvidado tener en cuenta un elemento clave, y este es el acuerdo alcanzado en 1945 entre el presidente Franklin D. Roosevelt y el rey saudita en aquel momento, Abdulaziz, que ha definido la relación entre los dos países desde entonces. El acuerdo que se logró entre los dos hombres consistía en que los EE. UU. recibirían todo el suministro de petróleo que necesitara mientras Arabia Saudita tuviese petróleo, a cambio de lo cual los EE. UU. garantizarían la seguridad de la Casa de Saud en el poder. El acuerdo ha cambiado ligeramente desde el surgimiento de la industria del petróleo de esquisto bituminoso de EE. UU. y el intento de Arabia Saudita de destruirlo entre 2014 y 2016, en el sentido de que EE. UU. todavía garantiza la seguridad de la Casa de Saud, pero también espera que Arabia Saudita no solo suministre EE. UU. con el petróleo que necesite durante el mayor tiempo posible, sino también, y esto es clave para entender todo lo que ha pasado, permita que la industria del esquisto de EE. UU. continúe funcionando y creciendo.
ACUERDO DE 1945. FRANKLIN D. ROOSEVELT Y ABDULAZIZ BIN SAÚD. EGYPT
En lo que respecta a los EE. UU., si los saudíes pierden cuota de mercado ante los productores de esquisto estadounidenses al mantener altos los precios del petróleo mediante la reducción de cuotas de producción (que estos últimos cubren), entonces esto debe ser considerado como dinero bien gastado por la Casa de Saud a cambio de la protección de los EE. UU. como Donald Trump ha dejado claro cada vez que ha sentido falta de comprensión por parte de Arabia Saudita por el enorme beneficio que los EE. UU. aportan a la familia gobernante: “Él [el rey saudí Salman] no duraría en el poder dos semanas sin el respaldo del ejército estadounidense “.
Además del fracaso matemático fundamental de este corte de producción, entonces, ¿qué más hay de malo? Para empezar, existe el sinsentido habitual de los “niveles de referencia” a partir de los cuales se considera que se debe reducir la producción. Tanto Arabia Saudita como Rusia deben “recortar” alrededor de 2,5 millones de bpd cada una, pero solo desde el nivel base de producción de aproximadamente 11 millones, según el comunicado de la OPEP de la semana pasada. Sin embargo, Arabia Saudita nunca ha registrado una producción de petróleo real sostenida de más de 10,5 millones de bpd durante más de un breve período. Los “máximos de oferta” recientes, a menudo citados, de más de 12 millones de bpd no son, repito, producción real, sino producción más el uso del petróleo almacenado. Para ponerlo en términos históricos y reales, la producción saudita promedio desde 1973 hasta principios de este año fue de 8,15 millones de barriles por día. Esto significa que los sauditas en realidad no están reduciendo la producción en absoluto, solo van a reducir el uso de su inventario de petróleo, que de todos modos no puede permitirse seguir desperdiciando a precios tan bajos. Mientras tanto, Rusia está preparada para producir alrededor de 11 millones de bpd de todos modos, la cifra de referencia, por lo que nuevamente significa que no hay corte, e incluso si la cifra de referencia fuera menor, Rusia no se daría por enterada y produciría lo que quisiera, lo mismo que ha hecho para cada acuerdo de la OPEP + en el que ha estado involucrada, desde el primer corte acordado en diciembre de 2016.
CAMPO PETROLERO CONVENCIONAL. BELRIDGE SOUTH. ESTADOS UNIDOS
El tercer fallo clave de este acuerdo es que la posibilidad de fallo está explícitamente incorporada en él mismo, en forma de una escala móvil de reducciones de producción que deben revisarse de forma continua a medida que el tiempo avanza. Específicamente, el plan tentativo de la OPEP + revisaría la actual reducción drástica de la producción después de dos meses, dependiendo de la evolución del coronavirus, con lo que el corte de 10 millones de barriles por día podría reducirse a 8 millones desde julio y luego a 6 millones desde enero de 2021 hasta abril de 2022, según el comunicado de la OPEP. El grupo está planeando otra videoconferencia el 10 de junio para discutir qué medidas adicionales deben tomarse, lo que significa que cualquier optimismo que pudiese haber respaldado un leve repunte en los precios se ha visto socavado inmediatamente con la perspectiva de un posible cambio completo en los parámetros del acuerdo en tan corto plazo. Con esta perspectiva en mente, tampoco es irracional esperar que los productores de la OPEP y la OPEP + adopten un enfoque menos estricto del nivel absoluto de su producción o exportaciones de petróleo, aunque, por supuesto, en el caso de Arabia Saudita y Rusia, las cuotas, como se mencionó, no tienen ningún sentido.
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La farsa de La OPEP + — Dugutigui (Basado en un artículo de Simon Watkins)

Acerca de Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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