propiedad privada (para cortos) – (es)

PROPIEDAD PRIVADA (PARA CORTOS)
Libertarios, socialistas, capitalistas y demás fauna pensadora, andan siempre a vueltas con el concepto y las repercusiones de la Propiedad Privada, de su legitimidad, de sus valores naturales y demás complejas teorías, de su abolición o de su necesidad, y de sus diferencias semánticas con términos como posesión o disfrute.
Yo quisiera aportar mi grano de arena, si me lo permitís, desde una perspectiva práctica y entendible, alejada de los [sin duda inherentes] aspectos éticos y filosóficos del concepto.
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Érase una vez, hace más de un milenio, que el labrador Uwe poseía una hermosa pradera, que era tan espléndida que agricultores de todas partes la admiraban. Cada primavera sus cerezos eran los primeros en estallar en floración y para mediados del verano, las ramas se doblegaban pesadamente con las maduras picotas. La parte más bonita del campo contenía su morada, una pequeña casa de madera decorada con multitud de flores, que su esposa Wulfila primorosamente cultivaba.
Desde su pradera tú podrías tomar el camino que rodea el pueblo de Bajchisarai y continuar hacia Vysokohirne y después de tres horas divisar, en un risco del imponente Ai-Petri, sobre el río Uchan-su, el castillo de la Sublime Función, en el que habitaba un disipado rey proveniente de tierras extrañas.
Hacía ya unos años que este extranjero se puso un día de pie junto a la hoguera y les dijo a los otros hombres:
— Sabed que a partir de ahora yo soy el rey. El sol es mi padre, la luna es mi madre y ellos son los que me manifiestan cuando se deben arrojar las vírgenes al volcán. Hasta se espera que todos hagáis una profunda reverencia a mi paso, y así mismo debéis proveerme con la mitad de vuestras cosechas. Además he sido investido con el divino derecho de fornicar con vuestras hijas. Y no os olvidéis que, si lo deseo, puedo concentrarme con gran intensidad y hacer que vuestras cabezas exploten.
Y mientras, los otros pobres diablos alrededor de la fogata, asentían con la cabeza y se decían los unos a los otros:
— Lo que dice este tipo tiene mucho sentido.
Y en consecuencia le construyeron un fastuoso castillo.
Ese mismo camino, pero en dirección contraria, era la ruta que en aquellas fechas tomaba el recaudador del rey.
Uwe no deseaba que su cabeza explotase, pero aun menos entregar la mitad de los seis cestos de jugosas cerezas que había recolectado, por lo que excavó un profundo hoyo en el terreno detrás de la casita y escondió en él su tesoro. Después lo cubrió con hierba fresca y paja, de manera que nadie lo pudiese descubrir.
Llegado el recaudador, un hombre bastante salvaje de nombre Violentus, se entabló una árida discusión entre ambos al empezar a comprender este último que el viaje iba a resultar en vano. Los soldados que le acompañaban pusieron patas arriba la casa de Uwe, pero no fueron capaces de encontrar el escondrijo, y entre amenazas e insultos tomaron el camino de vuelta al castillo.
El rey, aunque glotón, ferviente discípulo de Baco y aficionado al harpa, cuando no estaba borracho no era tan estúpido —tal vez por esa razón se había convertido en el rey de aquel incipiente estado—, con lo que después de cavilar un rato instruyó al recaudador a producir un documento en el que se reconocía legalmente a Uwe como el propietario de todos los cestos de cerezas que pudiese cosechar, y se advertía a cualquiera que pensase en robar o discutir su propiedad, con severos castigos en las mazmorras del castillo. En dicho documento se dejaban espacios en blanco para especificar el número de cestos de aquel año y la firma de Uwe. Finalmente el rey estampó su anillo sobre la cera derretida en el cierre del documento, dando cuasi-divina solemnidad al mismo.
Uwe quedó fascinado con aquella escritura floreada y el rojo sello estatal. No sabía leer, pero después de una breve explicación por parte del recaudador comprendió que antes solo poseía sus cerezas. Ahora, sin embargo, era algo más: estas eran su propiedad privada, debidamente sancionada por la autoridad. Nadie podría robárselas sin pagar por ello… y su cabeza ya no corría el riesgo de explotar.
Una vez rellenados los vacíos del documento y estampado su tiznado pulgar en el mismo, se sintió realmente aliviado y agradecido por la protección de aquel recién creado estado. Pensó ensoñadoramente: “¡Como avanza la civilización!”.
El recaudador observó, que ahora que se había convertido en un ciudadano cuya propiedad privada era protegida por ley, debería pagar los correspondientes impuestos sin más dilación. A Uwe esta parte no le hizo mejorar su ánimo, pero considerándose un ciudadano cuyos bienes protegía el rey, pesó correcto corresponder tan magnánima actitud del gobernante y pagar los tres cestos demandados. Y así lo hizo.
Cuando las cerezas, el recaudador y su armado séquito se hubieron alejado, Uwe corrió a enseñar el documento a su esposa y explicarle lo ocurrido. La jubilosa respuesta de Wulfila —que era una mujer pragmática, como la mayoría de las mujeres de aquella época— se redujo a una sola palabra:
— ¡Imbécil!
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Qué es la Propiedad Privada
Corolario: La propiedad privada —tanto común como individual—, desde la aparición del concepto, ha sido un invento de los estados para asegurarse de que actividad económica de los súbditos es legible, imponible, evaluable y confiscable. Y es la base fundamental para la supervivencia de estas instituciones ilegítimas, que en este momento parecen omnipresentes e ineludibles. En otras palabras, la propiedad privada podría definirse como las paulatinamente menguantes (a veces súbitamente evaporadas) posesiones terrenales de un individuo o un grupo, más un trozo de papel con elaborados sellos y pomposa jerga.
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Propiedad Privada (para cortos) – Dugutigui

About Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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2 Responses to propiedad privada (para cortos) – (es)

  1. sweetoothjames says:

    Hi D. My Upload Media button isn’t working. Can you tell me how you are still putting up pictures? Many thanks if you can – Swee’tooth.

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