el perro – (es)

el perro
A través del aire, como si estuviera suspendido, a lomos de su gentil corcel blanco, de piernas extendidas y cola aleteando, el Emperador trotaba por la vía de uno de los “Grilletes de Grecia”: Corinto, en un breve descanso en medio de los que serían doce largos años de campañas militares continuas. Fue entonces que percibió a aquel hombre, de enorme fama, del cual se reían por su rechazo a vida material alguna, desnudo y tumbado a orillas del medio seco cauce del río Corinto. Hacía un tiempo vernal, y todo parecía deshacerse en aquella criatura, cada célula parecía bostezar, muy abierta. La primavera, recién cumplidos ya los setenta, se dedicaba a cada momento a descorchar todas sus heridas…
— Soy Alejandro Magno. ¿Serás tú Diógenes el Cínico?
— Soy Diógenes el Perro.
— Diógenes, pídeme cualquier cosa, ya sean riquezas o monumentos, y yo te lo concederé.
— Apártate. Tapas el sol.
Aquellos que iban con Alejandro empezaron a reírse del anciano y le preguntaban cómo no se apercibía de ante quien estaba. Alejandro hizo acallar la burla:
— Si no fuera Alejandro tal vez quisiera ser Diógenes.
El hijo de Filipo II de Macedonia se alejó pensativo: “No temerle al ridículo, exponerse a él incluso… Hace falta para ello cierta fortaleza de ánimo. Los aventureros, en el sentido positivo y negativo del término, son una prueba indudable de ello. Tener miedo al fracaso es temer el ridículo, lo más mezquino que hay. Tirar para adelante… en eso consiste justamente no temer convertirse en la burla de nuestros semejantes —razonaba tristemente Alejandro”.
Mientras tanto, uno de los generales del ejército macedonio del emperador manifestó a Diógenes:
— ¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al Emperador, no tendrías que comer tantas lentejas.
— Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al Emperador —fue la respuesta del Cínico.
Transgresor1
El arquetipo del transgresor, Diógenes de Sínope, nació en Sínope (Asia Menor) entre los años 413 AEC y 400 AEC y murió, por su propia voluntad, en Corinto en el año 323 AEC. Vivía en un tonel, buscaba a plena luz del día con un candil al hombre, se masturbaba en público, comía carne cruda, escribía libros a favor del incesto y del canibalismo… y es tal vez el representante más conocido de una de las manifestaciones más radicales de la filosofía y también de las más incomprendidas: El Cinismo, en la que la forma de vivir es parte fundamental de la filosofía e inseparable de su manera de pensar.
Esta anécdota, real o ficticia, pretende reflejar claramente el carácter de este pensador. ¿No nos preguntamos desde siempre en qué consiste el acto de pesar, quien es el que piensa? Cualquiera que no acepte las cosas tal y como son, o parecen. El primer pensador fue sin duda el primer maniático del “por qué”. En el fondo, hay muy pocos hombres que padezcan esta manía. De hecho, yo la he encontrado en un número muy restringido. Ir al fondo de las cosas, querer llegar más bien, sufrir por no conseguirlo, exige un tipo de espíritu más raro de lo que se cree. En todo caso, el “por qué” es una enfermedad insólita, y por tanto nada contagiosa.
¡Felices sueños!
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Dugutigui

About Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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