crisis ¿qué crisis? – (es)

¿Te sientes frustrado y ansioso aún antes de haber alcanzado los cuarenta, por no mencionar los cincuenta? Me refiero a ese momento en que te das cuenta de que tus hijos y tu ropa tienen la misma edad. Él –el personaje suele ser representado como “él”– apaga el despertador, despeinado contempla el tazón de anegados cereales, se pone encima de la desplanchada camisa un traje de aspecto cansado y se marcha a la oficina para más de la misma patética rutina. Y así continúa hasta que un día, por lo general el día en que empieza a perder el pelo, se le va la pinza: Quiere comprobar cuan irresistible es todavía para las mujeres más jóvenes, y se tira a su secretaria, deja su trabajo –siempre en este orden–, y dice: ¡ Aquí vienen los cuarenta. Siento el peso y he ordenado el Ferrari. Me voy a servir el paquete completo de la crisis de la mediana edad ! Y los demás alrededor hacen un guiño, reconociendo lo inevitable: Él va a ganar el Oscar por American Beauty o conseguirá que los habanos y Monica Lewinsky se hagan famosos. Pero lo cierto es que la idea de que la crisis de la mediana edad es algo común es un mito.
¡No te preocupes!
Yo no lo hago.
Y tampoco aprecio el cliché de la crisis de la mediana edad. Francamente. Este hecho, para mí, es más espeso. Vario. Más insondable. La mayoría de la gente, a la edad de veinte años, sabe que no van a ser estrellas del rock. A los veinticinco, comprenden que no van a ser dentistas, o cualquier otro tipo de profesional. Y a los treinta, la oscuridad empieza a tapizarlo todo, y se preguntan si alguna vez van a realizarse, ni que hablar ya de hacerse rico o tener éxito. Para los treinta y cinco, ya perciben, íntimamente, lo que van a hacer durante el resto de sus vidas, y aceptan resignados su fortuna… No es mi caso, realmente no; pero, lo que pienso es ¿por qué la gente vive tanto tiempo? ¿Cuál podría ser la diferencia entre la muerte a los cincuenta y cinco años y la muerte a los sesenta y cinco o setenta y cinco u ochenta y cinco? Esos años extra… ¿qué beneficio podrían tener? ¿Por qué seguir viviendo a pesar de que nada nuevo ocurre, nada nuevo se aprende y nada nuevo se transmite? A los cincuenta y cinco años, nuestra crónica está más o menos consumada…
Así que… Contemple lo que estamos destinados a hacer cuando llegamos allí, a los cuarenta o cincuenta, en la mal llamada crisis de la mediana edad, comprar un deportivo ¿no? Bueno, yo siempre he tenido coches rápidos. No es eso. Es el miedo a que ya hemos rebasado nuestros mejores esfuerzos… las canas no mudan, pero estamos tratando de envejecer con dignidad. ¿Dignidad o vanidad? Ojo aquí, esta obsesión con la dignidad puede arruinar la vida si se la deja recalar. Convertimos nuestros corazones en riscos y cometemos, más o menos, el homicidio del matrimonio, yo lo hice, supongo que… ¡ hey, ella se lo buscó !… Sólo que no sé el porqué, pero lo hacemos. Lupina criatura, no lo llames suavemente crisis de mediana edad. Todo el mundo se vuelve un poco lunático alrededor de la media luna de la vida… porque ya nos encontramos por poco rematados. Eso es todo.
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Crisis, ¿qué crisis? – Por Dugutigui

About Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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