corralito made in spain – (es)

¿Habrá un “corralito” en España?
Cómo podría salir España de la euro zona – Una guía práctica.
A finales del 2001, mientras todo el mundo estaba en estado de shock durante 9/11, los argentinos estaban pasando por un pequeño sobresalto de su propia cosecha: el “Corralito”.
Argentina estaba en quiebra, producto de una economía estancada, corrupción rampante, amiguismo y lo más importante de todo, por tener el cambio del peso fijo con respecto al dólar. Este tipo de cambio fijo había creado una enorme burbuja crediticia y por supuesto una salida masiva de capitales como consecuencia de ello, lo que condujo al agotamiento de las reservas de divisas por parte del gobierno y a la incapacidad para recaudar más fondos en los mercados abiertos.
En otras palabras, la quiebra soberana.
Inmersos en estos problemas, en los meses previos a la quiebra de diciembre de 2001, los argentinos eran conscientes de que el país ya estaba en bancarrota, por lo que fueron rápidamente convirtiendo todos sus pesos en dólares, para luego enviar ese dinero a paraísos fiscales en el extranjero.
Para resolver estos problemas de insolvencia soberana y la fuga masiva de capitales, y al mismo tiempo para estabilizar la situación, el 1 de diciembre de 2001, el gobierno argentino impuso el famoso corralito: una serie de medidas destinadas a retener el capital y evitar que huyese del país, mientras se devaluaba la moneda a una tasa más realista y más sostenible de cambio.
Como parte de las medidas del corralito, el gobierno argentino congeló todas las cuentas bancarias en dólares y convirtió esos dólares a pesos argentinos en una tasa uno-a-uno, es decir, confiscó los dólares de la gente, limitando todos los reintegros en pesos a un máximo semanal de AR $ 250 (has leído bien: por semana) y, por supuesto la guinda del pastel, se devaluó el peso argentino frente al dólar.
La devaluación fue al principio un “mero” 40%, pero poco después el peso argentino se dejó flotar: Y cayó a un ritmo vertiginoso hasta estabilizarse en la banda de cuatro a uno con el dólar.
Literalmente millones de personas perdieron los ahorros de su vida de un solo plumazo. La bolsa local se derrumbó catastróficamente, al igual que los mercados de bonos. Las personas con ingresos fijos también se llevaron una buena paliza, ya que sus pensiones perdieron durante la noche su poder adquisitivo en un 40% y luego, con el tiempo, hasta un 75%.
Llegó el caos.
Once años después, la situación en la Europa de hoy es prácticamente idéntica a la de Argentina en 2001: super-apalancamiento de un sector bancario insolvente, una economía de encefalograma plano y creciente desempleo.
Pero de todos los países, España en particular es el mayor problema.
España tiene hoy una economía estancada: 24% de desempleo, 53% de desempleo juvenil, una contracción de la economía en una tasa anual de al menos el -1,75%, un sector bancario con un conjunto de insolvencia que se puede cifrar en € 78 mil millones y un gobierno que necesita € 190 mil millones este año para poder financiarse (con un PIB total de solo € 1 billón).
Y lo más importante de todo: España se acerca inexorablemente a la incapacidad de cumplir con los pagos de la deuda, junto con un rápido deterioro de la reputación entre los compradores de bonos.
En otras palabras, la España de hoy es la Argentina del 2001.
Ahora, como he escrito aquí antes, el euro es esencialmente un tipo de cambio fijo gigante: la unión monetaria de los últimos años hizo que todas las economías de la eurozona vinculasen sus monedas al marco/euro alemán.
Durante los tiempos de auge, esto significaba que todos los miembros periféricos de la eurozona tenían acceso al crédito barato y sin límites que ellos, por supuesto, aprovecharon felizmente. Sin embargo, durante los tiempos muertos -como ahora, las deudas se han convertido en insuperables.
Sostuve la semana pasada que España saldría de la zona euro, probablemente antes de fin de año. Pero la cuestión es, ¿Cómo sería esa salida? ¿Cómo se llevará a cabo esa salida, de forma práctica?
Vamos a suponer que la decisión de salir de la zona euro ya ha sido tomada por España. Vamos a suponer también que en el día de la salida, España inicialmente valorará la Nueva Peseta (NP $) a la par con el euro, pero que se efectuará una devaluación inmediatamente después, digamos de un 30%.
Antes que nada, el gobierno español tendría que asegurarse de que nadie -y digo nadie- supiese que esta decisión había sido tomada hasta después de que la misma hubiera sido implementada.
El conocimiento previo de una salida de España de la zona euro y un retorno a la moneda local podría causar un pánico bancario de proporciones asombrosas: La gente se daría cuenta de que el Gobierno iba a devaluar la moneda, por lo que correría a sus bancos a retirar sus euros y, una de dos, enviar este dinero fuera de España o bien mantenerlo en efectivo debajo del colchón. De cualquier manera, tal estampida bancaria dinamitaría el sector bancario al instante, porque los bancos ciertamente no tienen reservas para satisfacer este panorama.
De hecho, esto es exactamente lo que pasó en Argentina: Mediante el amiguismo, los oligarcas y los más acomodados sabían lo que el Gobierno tenía previsto y al instante sacaron todo su dinero del sistema bancario argentino y lo enviaron a refugios seguros en el extranjero. Había literalmente filas de camiones con dinero, escapando con el parné de estos oligarcas. Y en última instancia, fue este pánico lo que provocó la crisis de diciembre del 2001 en Argentina.
Así que el secreto y la sorpresa serían la clave. Esta es la razón por la que, si de hecho va a haber una salida de España de la zona euro, no vamos a escuchar ni un susurro de ello hasta que esto realmente suceda.
Ahora bien, si finalmente hay una salida de la eurozona y una devaluación, este será el orden de los acontecimientos a medida que se suceden:
Una vez que se produjera el pistoletazo de salida de España de la zona euro y la vuelta a la moneda local, el gobierno español ordenaría a todos los bancos en España, tanto extranjeros como nacionales, la conversión de todas las cuentas y todos los depósitos de sus clientes de euros a nuevas Pesetas. El Banco de España se encargaría de la recepción de estos euros provenientes de los bancos privados y los cambiaría por nuevas Pesetas sobre una base de uno a uno. Debido a la infraestructura electrónica moderna con que cuentan los bancos, la operación de este cambio de divisa puede hacerse en un fin de semana.
Debido a la prevalencia de las tarjetas de crédito y cajeros automáticos, muy pocas personas llevan encima más de € 100 en cualquier momento dado. Por lo tanto, el Banco de España no se molestaría en conseguir el dinero físico real de la gente, y obligar a cambiar los euros por nuevas Pesetas. Simplemente no merecería la pena el esfuerzo: La cantidad de dinero que la gente llevase encima -suponiendo que se vean atrapados por sorpresa- sería minúscula en comparación con lo que tendría el sector bancario.
Inmediatamente después de que los bancos hubiesen entregado sus euros al Banco de España y recibido las nuevas Pesetas, el Banco de España devaluaría la moneda. Una devaluación inicial del 30% parece razonable.
Después de la conversión y la devaluación, el siguiente paso sería imponer un corralito en la economía española: Nadie sería capaz de retirar más de, digamos, 500 nuevas Pesetas por semana.
¿Por qué habría que imponer un corralito a la economía española? Por la misma razón se impuso en la Argentina en 2001: para evitar un pánico bancario masivo.
No hay que malinterpretar el corralito: Las personas (y las empresas) serían capaces de comerciar fondos a través de los bancos. Por ejemplo, alguien que comprara una casa sería capaz de transferir los fondos desde su cuenta a la del vendedor siempre y cuando el banco del vendedor fuese español. La clave de un corralito no es acabar con el comercio; su razón final es evitar la fuga de capitales.
El corralito en España terminaría una vez que la situación interna se hubiese estabilizado, y esto sería indicado al lograrse un tipo de cambio estable entre la nueva Peseta y el euro.
Cuanto más rápido se llegase a este tipo de cambio estable, no importa cuán bajo sea este, mejor para la economía española, porque una vez que el tipo de cambio real ha sido descubierto por los mercados, sólo entonces puede el comercio y la actividad económica reiniciarse y recuperarse.
A pesar de que, en mi hipótesis,  la nueva Peseta sería inmediatamente devaluada en un 30%, el tipo de cambio final es impredecible a fecha de hoy. Pero a mí me parece que una tasa estable de 2,50 nuevas Pesetas por 1 euro podría ser razonable. Pero repito: sólo el mercado puede determinar la tasa real de cambio, y mi conjetura es sólo eso, una suposición.
El efecto inmediato de una salida del euro y la devaluación sería un aumento del desempleo, ya que las empresas cerrarían temporal o permanentemente hasta que el tipo de cambio real se alcanzase.
Pero una vez que la nueva Peseta alcanzase un ritmo de cambio flotante estable, digamos en unos seis meses, la economía española se debería reavivar, debido a la ventaja principal de una devaluación de la moneda: las exportaciones son ahora baratas, al igual que los bienes de equipo. Un chisme que se vendía por € 10 euros antes de la conversión y la devaluación valdría ahora 10 nP -que sería equivalente a € 4 a un tipo de cambio de 2,50. Una fábrica que valiese ahora mil millones de euros valdría después mil millones de nuevas Peseta, o en otras palabras, € 400 millones a un tipo de cambio de 2,50.
Así que una vez que la tasa de cambio estable fuese alcanzada, España experimentaría fuertes incrementos en las exportaciones y entradas de capital extranjero que reactivarían la economía.
Que, después de todo, es la clave.
En Argentina, el corralito finalizó un año después de haber sido impuesto, justamente después de que el peso argentino hubo alcanzado un tipo de cambio estable con el dólar. Lo mismo sucedería en España, aunque en este momento es imposible predecir cuánto tiempo tomaría.
En tanto a lo que al insolvente sector bancario español se refiere, con todos esos euros incautados en su balance, el Banco de España tendría la posibilidad de nacionalizar todos los bancos fallidos, pagar sus pérdidas, darles la vuelta y venderlos, ahora saludables, en mercados abiertos.
Así que en dos jugadas, la salida de la eurozona y la posterior devaluación, la economía española estaría esencialmente reinicializada, con un ahora sector bancario saludable, una economía impulsada por las reactivadas exportaciones y unos bienes de equipo a precio atractivo.
Suena bastante bien, de modo que ¿quien pagaría los platos rotos?
Los tenedores de bonos, y los que viven con una pensión fija.
Obviamente, los jubilados y los que viven de una renta fija, que son en su mayoría personas mayores, sufrirían terriblemente. El poder adquisitivo de sus pensiones se reduciría acorde a la devaluación, que dicho hipotéticamente podría alcanzar el 60%, pero fácilmente el 70% o incluso el 80%. En Argentina se llegó al 75%.
Los trabajadores también padecerían, pero no tanto. Sin duda sufrirían inmediatamente después de la salida y de la devaluación, ya que muchos de ellos perderían sus puestos de trabajo. Pero a medida que las exportaciones comenzaran a reavivarse, sería razonable esperar que en un año o dos, estos trabajadores estarían en condiciones de exigir aumentos salariales y de jornales, sin romper el naciente auge económico.
Los tenedores de bonos se llevarían la peor parte. Los precios de los bonos podrían sufrir un colapso a la griega de su valor, pero no es tan evidente que tal colapso en el valor esté justificado.
En cuanto a la deuda española, ya que gran parte de ella está en los bancos españoles, el Banco de España sería capaz de paliar los agujeros de los balances con los euros que se confiscaran durante la salida y la devaluación.
En lo que se refiere a la deuda española en manos de los inversores extranjeros, el colapso inicial en valor podría no producirse, ya que puede que los españoles pudieran de hecho ser capaces de hacer frente a sus pagos de bonos, una vez fuera de la zona euro. Es razonable pensar que la troika -el BCE, la CE y el FMI- intermediaría con España considerando a los tenedores de bonos españoles en su conjunto, a cambio de ayuda o crédito de deudor en posesión, o algún otro tipo de ayuda usual en casos de bancarrota.
Porque, después de todo, una salida de la zona euro y la consecuente devaluación sería esencialmente una quiebra de España.
En un principio, como cualquier otra persona que haya pasado por la bancarrota, España sería sin duda un paria en el círculo de los mercados internacionales, pero sólo por un tiempo. Eventualmente, a medida que la economía española mejorase bajo la devaluada peseta, prestarle a España volvería a resultar atractivo. Consideremos el caso de Islandia: Se suspendieron pagos en el 2008, y aún así en tres años fueron capaces de subastar con éxito una emisión de bonos en los mercados internacionales.
De todos modos, en los primeros días de la salida y de la devaluación, España no obtendría dinero extranjero. Después de todo, por efecto de la conversión a la nueva Peseta y luego por la devaluación, los pasivos del gobierno español descontarían la cantidad porcentual de dicha devaluación. Por tanto, difícilmente se podría tener acceso al crédito externo, debido a que estos pasivos se habrían visto gravemente reducidos.
La clave, por supuesto, sería llegar rápidamente a un estable y flotante tipo de cambio. Sólo entonces el corralito se terminaría. Y sólo entonces se reavivaría la actividad económica, ya que los productos españoles se volverían baratos en los mercados internacionales y la producción nacional despegaría. Sólo cuando se alcanzase un tipo de cambio estable, el capital extranjero estaría dispuesto a entrar de nuevo en el mercado español.
Tan loco como puede sonar, todas aquellas casas de veraneo a medio construir en la Costa Brava también serían el objetivo del dinero extranjero si España sale y se devalúa. Porque eso es lo que pasa cuando uno devalúa su moneda: Todo se vuelve barato para los extranjeros, que se apresuran a comprar.
Cuanto más miremos a esta situación con sangre fría, más obvio es que una salida de la zona euro y una devaluación es absolutamente lo mejor para la salud a largo plazo de la economía española.
Queda por ver si los líderes españoles tienen los cojones para hacer lo que hay que hacer para salvar la economía: Salir de la eurozona, devaluar y reconstruir.
.
Corralito Made in Spain – Dugutigui’s translation of a text by Gonzalo Lira

About Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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6 Responses to corralito made in spain – (es)

  1. Me ha encantado el artículo. Hace varios años que no estoy familiarizado con temas macro económicos y me ha vuelto a surgir el interés. Le felicito

  2. domo says:

    Aparentemente, la salida del del euro, parece algo inviable, pero creo que es una de las pocas soluciones que nos quedan. Gracias por el articulo y mis felicitaciones.

    • Dugutigui says:

      Pensemos lo impensable:
      Antes de que la austeridad nos golpeara había toda una serie de “impensables” en España: que las divisiones de la Guerra Civil, la derecha y la izquierda, podrían ser reabiertas, que los militares pudieran intervenir de nuevo en la política, que la modernización y el crecimiento que España disfrutaba alguna vez podrían ser revertidos, que el estado federal no podría romperse…
      Pero ahora numerosos “impensables” ya han comenzado a suceder -cuando el efervescente estilo de vida asociado con el milagro español se ha disipado.
      Dondequiera que uno va en España, desde la enojada Barcelona al enojado Bilbao, pasando por la enojada Andalucía o la enojada Valencia -las agitadas haciendas en la periferia de Madrid- uno solo escucha la indignación por lo que se ve como injusticia económica: el golpear los ingresos y los servicios de los más pobres, mientras que el rescate de la bancos que se ha convertido en el juguete político de la élite.
      Ahora, en rápida sucesión, significantes y numerosas crisis políticas han reaparecido: agudas divisiones de clase, política separatista regional, violencia callejera, desobediencia civil abierta, corrupción sin abordar, eliminación de los derechos de los migrantes a los servicios de salud gratuitos, visión de bomberos uniformados que chocan con policías antidisturbios, casco con casco, en las calles de Madrid…
      Con ello, se obtiene una panorámica del resurgimiento de las referencias al sangriento conflicto en el que las “dos Españas” trataron, hace algún tiempo, de matarse los unos a los otros.
      Con una España ya inmersa en la larga austeridad, la policía antidisturbios dispensando porra y balas de goma contra manifestantes y transeúntes, el “pacto de silencio” -instituido después de la caída de Franco y que fue visto como un precio razonable a pagar por una transición rápida y pacífica a una democracia funcional- se cae a pedazos.
      En este contexto actual, y que el futuro próximo solo contribuirá a degradar, todo es posible.
      Muchas gracias por su comentario.

  3. Marco says:

    Si no he entendido mal, yo, trabajador por cuenta ajena, ahorrador, que no me he empantanado en los años de despilfarro, vería como mis ahorros perderían un 75% de su valor, me quedaría en el paro, mi familia las pasaría canutas y debería esperar a que en uno o dos años alguna empresa a la sombra de las exportaciones me contratase para vivir peor que antes.
    Pues menuda solución. Para eso es mejor seguir recortando para bajar el déficir al 5%, negociar una quita como Grecia, y con los miles de millones en intereses ahorrados invertir en políticas de ayudas a la exportación, creación de un “nuevo INI” para instalar nuevas industrias… en fin, crear. Lo que usted plantea es arrasar el país y a ver qué pasa…
    Un saludo

    • Dugutigui says:

      Gracias por el comentario.
      Tiene razón, posiblemente ese sería su caso (a no ser que guarde sus ahorros en una caja de seguridad, con lo que estos se multiplicarían por cuatro).
      Dejando el humor aparte, yo simplemente expongo (no propongo) una solución general.
      Habría que notar aquí que el país ya está arrasado después de cinco años de una crisis sin solución y que la clase política española no sólo se ha convertido en un grupo de interés especial, como los controladores de tráfico aéreo, por ejemplo, sino que ha ido un paso más y formado una elite extractiva a la que lo único que interesa es su sistema de captación de rentas que les permite, sin crear nueva riqueza, extraer la renta de la mayoría de la población para beneficio propio, por lo que sus buenas ideas arriba mencionadas, pienso, jamás verán la luz. Y de verdad siento pensar así…
      En realidad, desde mi punto de vista, el problema es mucho mayor. No es una crisis económica prolongada a la que se va a encontrar solución a la vuelta de la esquina. Es una crisis estructural, del sistema. Y para esto no hay ninguna solución a corto plazo. El grave problema es que mientras que el sistema no cambie, la economía no va a mejorar. Son las instituciones hechas por el hombre, no la disposición de la tierra o la fe de nuestros antepasados, lo que determina si un país es rico o pobre, y los países son más propensos a desarrollar las instituciones adecuadas cuando tienen un abierto sistema político pluralista con competencia por el poder político, un electorado amplio, y la apertura a nuevos líderes políticos. La estructura política española, así como la mayor parte de sus instituciones, de nuevo desde mi punto de vista, apestan. Como muestra la corrupción rampante, la educación deficiente, el patetismo de una monarquía, etc. etc.
      Para terminar, lo que yo expongo es una posible solución para el país en general, sabiendo que muchos individuos lo van a perder casi todo. Pero es que muchos individuos ya lo han perdido todo…
      Muchas gracias por comentar de un modo constructivo. ¡Ojalá la clase dirigente gozase de su buena conciencia!
      Saludos cordiales.

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