greenpeace bullshit – (es)

Si buscas la traducción de Google de la palabra “bullshit” obtendrás una simple y llana “mierda”. Esto demuestra un par de cosas: las limitaciones técnicas actuales de los traductores online y la falta de un equivalente apropiado a esa palabra en castellano. Una traducción mas aproximada sería “mentira de mierda”.
Mentira de mierda” también define mucho mejor las campañas de Greenpeace. Aunque ciertamente el pleno significado solo se obtiene mediante el vocablo inglés:
Greenpeace bullshit
En futuros artículos nos referiremos a otras “actividades” de esta organización estandarte del eco-imperialismo, habituada a usar métodos poco escrupulosos e incompetentes para recopilar información para sus campañas; lo cual no debería ser ninguna sorpresa para nadie, al tanto de las actividades de Greenpeace. Bullshit.
Greenpeace ha trabajado para crear conciencia sobre importantes cuestiones ambientales desde la década de 1970, pero sus métodos, precisión y eficacia se han movido entre la polémica, el escándalo y lo cómico. 
El activismo de Greenpeace se basa en la simplificación de complejos problemas políticos en batallas épicas entre el bien y el mal. En lugar de dedicar la gran cantidad de los recursos de que disponen en la educación del público, Greenpeace, al igual que la mayoría de los grupos de activistas políticos, trata de crear un drama sensacionalista para llamar la atención y poner sus cuestiones simplistas en los titulares.
Esto es bastante común en la política. Sin embargo, Greenpeace tiene un historial establecido de manejar rápida y libremente los hechos a fin de intensificar sus historias, y en muchos casos los abusos causados por sus actividades, especialmente su descuidada indiferencia por la verdad, ha causado más mal que el propio daño que han intentado combatir.
Aquí nos vamos a referir en exclusiva a los cultivos transgénicos (OMG, organismos modificados genéticamente).
Como descargo aclarar que no me alimento -a sabiendas- de alimentos OMG, pero que al mismo tiempo, intento no caer en la hipocresía y reconozco que esto es así porque me lo puedo permitir.
Tampoco trabajo o tengo relación con ninguna empresa de este sector, sino que mas bien he estado viajando durante 20 años por el “tercer mundo”, lo que sin duda me da cierta perspectiva, muy alejada de la de los satisfechos miembros de esta secta (Greenpeace), para los que el hambre es un vocablo más del diccionario.
Y es respecto a los OMG que Greenpeace ya fue nominada para los Premios Bullshit en Johannesburgo el 28 de agosto del 2002. En un masivo mitin en dicha ciudad, esta organización fue destacado finalista a dich0 “galardón” para “la pobreza sostenida”. En una muy reñida competición, el ganador fue elegido por su importante contribución al “mantenimiento de la pobreza” en todo el mundo”, en su papel como “portavoz occidental del eco-imperialismo”.
Frente a una extasiada multitud de agricultores de África y Asia, el premio -una placa montada con mierda de vaca, lo que representa la tecnología agrícola tradicional que favorecen los aspirantes al título- fue otorgado finalmente a la Sra. Vandana Shiva. Otros nominados al premio incluían -aparte de la infame Greenpeace Internacional- BioWatch, SAFeAGE, y la Red del Tercer Mundo.
El premio fue otorgado en nombre de los agricultores indios por Barun Mitra Shankar del Instituto de la Libertad en Nueva Delhi, India.
Greenpeace Bullshit
Pero volvamos a los OMG – Oh My God! –
La postura de Greenpeace al respecto es la siguiente:
“Greenpeace trabaja por una agricultura beneficiosa para el Planeta y para las personas que lo habitan. Rechazamos la liberación de cultivos transgénicos (OMG, organismos modificados genéticamente). Los OMG (plantas, animales o micro organismos) amenazan nuestra salud, deterioran el medio ambiente y destruyen la agricultura familiar o sostenible, agravando el hambre en el mundo”.
Introduciendo un poco de sentido común y veracidad en este párrafo, debería leerse:
“Greenpeace (organización antidemocrática y que no duda en usar la violencia) trabaja por una agricultura beneficiosa para el Planeta (Planeta que no necesita para nada a esta organización, ni a la raza humana -por extensión- para perdurar, no seamos tan ridículamente pretenciosos) y para las personas que lo habitan (en el mundo occidental). Rechazamos la liberación de cultivos transgénicos (OMG, organismos modificados genéticamente). Los OMG (plantas, animales o micro organismos) amenazan nuestra salud (aunque absolutamente todas las plantas, animales o microorganismos que nos llevamos hoy a la boca han sido modificados genéticamente -por medio de una constante selección artificial- a través de los siglos por agricultores, ganaderos y están saturados de productos químicos), deterioran el medio ambiente (¿?) y destruyen la agricultura familiar o sostenible (agricultura occidental sostenible gracias a las inmensas subvenciones que reciben de los gobiernos de turno, que pagamos todos a través de nuestros impuestos y que impiden efectivamente la competencia de los productores agrícolas y ganaderos del “tercer mundo”), agravando el hambre en el mundo (esto ultimo es tan contrario a la verdad que solo se puede añadir: bullshit!).
Lo cierto es que miles de millones de personas dependen del trabajo agotador y la agricultura de subsistencia de baja intensidad, no por elección sino por necesidad. Sin embargo, Greenpeace sostiene que las modernas tecnologías agrícolas son demasiado peligrosas para “los pobres”. La realidad es que, pudiendo elegir, los agricultores rurales de los países en desarrollo eligen aprovechar las oportunidades que brindan las tecnologías modernas para mejorar su productividad agrícola y sus condiciones de vida. En última instancia, son los agricultores –que no son nuestros esclavos- quienes deben tomar la decisión sobre qué tecnologías quieren usar, no los eco-imperialistas. Los agricultores son los actores más importantes en este debate y su voz no puede ser ignorada.
Los agricultores que están optando por las modernas tecnologías agrícolas, lo hacen por su propia voluntad -y por buenas razones. Y, al hacerlo, están beneficiando el medio ambiente. La agricultura de baja intensidad no sólo perjudica a los agricultores, sino que también pone en peligro la calidad ambiental en el tercer mundo. La pobreza y la degradación ambiental van de la mano y las tecnologías modernas permiten aliviar dicha pobreza. Esto significa que debemos apoyar a “los pobres” a utilizar estas tecnologías que les benefician tanto a ellos mismos como al medio ambiente.
En contraposición, el eco-fascismo de Greenpeace, respaldado” por el lobby de los agricultores ecológicos occidentales, pretende que un amplio sector de la humanidad continúe esclavizado indefinidamente, para mayor beneficio de una agricultura occidental poderosa y subvencionada.
Greenpeace ha convertido en su juguete privado el luchar por la justicia social en demasiadas áreas. Es cierto que la “justicia social“, aún siendo un término carente de sentido, ciertamente suena bien de cara a la galería.
Para Greenpeace, en estos días,  la preservación de la “diversidad agrícola“, se ha convertido en moneda de cambio: “Es un asalto –dice– de las multinacionales, que obligan a los agricultores a producir los así llamados cultivos de alto rendimiento, que dan lugar a una peligrosa dependencia de las semillas transgénicas, los fertilizantes químicos y los pesticidas tóxicos.”
Y en su mas puro -y habitual- estilo de desinformación y demagogia, Greenpeaceolvida” que los fertilizantes químicos, los pesticidas y la ingeniería genética han rescatado a países como la India (1.155.347.700 de habitantes en el 2009) de su ciclo eterno de hambruna y de las enormes deudas externas debidas a la importación de alimentos (posiblemente otro de los lobby -exportadores que ven reducidos sus beneficios progresivamente- que está detrás de estas campañas de desinformación eco-occidentales).
Son precisamente los productos químicos que Greenpeace condena, junto con el desarrollo de la “revolución verde” de nuevas plantas, lo que ha permitido a los agricultores hindúes cuadruplicar la producción de granos alimenticios desde su independencia de Gran Bretaña, sin necesidad de destrozar, bajo el arado, nuevas zonas forestales.
Si los agricultores del “tercer mundo” tomaran en serio una décima parte de lo que pregonan los activistas occidentales, las arengas de Greenpeace conducirían inexorablemente a la hambruna masiva. La agricultura ecológica simplemente no puede dar los rendimientos que el cultivo ayudado por productos químicos o los cultivos genéticamente modificados dan.
En países ricos como los EE.UU. o Francia, que producen muchos más alimentos de los que pueden vender o regalar, hay mucho espacio para la agricultura “ecológica”. Además, dado que los consumidores tienen ingresos altos y gustan de desperdiciar estos, los agricultores orgánicos (además de fuertemente subvencionados) se han dado cuenta que pueden más que compensar sus pobres rendimientos cargando a los “yuppies-orgánico-alimentados precios exorbitantes.
Pero no es este el caso en las tiendas en la India y otros países en desarrollo. La mayoría de los agricultores de muchas de estas tierras apenas cosechan lo suficiente como para proveer a sus propias familias, mucho menos vender sus cosechas en el mercado.
¿Cómo puede Greenpeace ser tan insensible? ¿Cómo no es capaz de comprender que las personas que viven casi exclusivamente de arroz, obviamente, no pueden permitirse el lujo de un ecológico mosaico de verduras asadas con trucha ahumada y lombarda templada en aceite de anacardo?
Puede tener algo que ver en esto que gente como Greenpeace nunca han sido parte de la cultura que pretenden representar. Greenpeace nació en la riqueza y las palmas suaves de sus manos nunca han agarrado un arado. Sanos y saludables, el hambre para ellos es algo que se lee en los periódicos.
Sólo ciudadanos de “sangre azul” del “primer mundo” (como yo mismo, a veces) gozan de los recursos suficientes para comprar en este exclusivo supermercado del sentimentalismo agrario.
Típico: Seudo-liberales en limusina dictando a los campesinos. ¡ Bullshit !
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Greenpeace Bullshit – Dugutigui
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About Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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4 Responses to greenpeace bullshit – (es)

  1. I saw Vandana Shiva speak in Jo’burg, during the World Summit on Sustainable Development, back in 2002. She made a powerful argument about the water systems of the world. To paraphrase, we are all doomed.

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