rompiendo una lanza por julian – (es)

Mucho se está escribiendo sobre las filtraciones de Wikileaks estos días. Y mucho, deliberadamente, se está omitiendo o desfigurando.
Empecemos por un derecho humano fundamental:
El Derecho a preguntar. El Derecho a Saber
Acerca del acceso a la información
En una democracia es fundamental que las personas puedan acceder a una amplia gama de información con el fin de participar de manera real y efectiva en los asuntos que les afectan.
Los organismos oficiales controlan un montón de información en nombre del público. Esta información pertenece al público y por eso todos tenemos el derecho de acceso a cualquier información en manos de los organismos públicos que son meros “servidores del pueblo”.
Este derecho de acceso a la información crea a los gobiernos dos obligaciones principales. En primer lugar, la obligación de publicar y difundir públicamente informaciones clave sobre lo que los distintos organismos públicos están haciendo. En segundo lugar, los gobiernos tienen la obligación de recibir las solicitudes de información del público y la obligación de responder, ya sea mostrando los documentos originales o haciendo llegar copias de los documentos -o la información de los organismos públicos- solicitados.
El acceso a la información es un derecho humano fundamental, con dos partes:
Proactivo
La obligación positiva de los organismos públicos para proporcionar, publicar y difundir información sobre sus principales actividades, presupuestos y políticas para que el público pueda conocer lo que están haciendo, pueden participar en los asuntos públicos y pueden controlar cómo los poderes públicos se comportan.
Reactiva
El derecho de toda persona a solicitar de los funcionarios públicos información sobre lo que están haciendo y todos los documentos que poseen y el derecho a recibir una respuesta. La mayoría de la información de los organismos públicos debería estar disponible, pero hay algunos casos en los que se retiene la información con el fin de proteger la privacidad, la seguridad nacional o intereses comerciales.
No obstante, en ningún caso la información retenida debe ocultar hechos delictivos o reprobables por parte de la administración.
Wikileaks
¿Cómo se puede ser tan hipócrita como para querer criminalizar Wikileaks, cuando varios importantes diarios como Le Monde (Francia), El País (España), Der Spiegel (Alemania), The New York Times (USA) y The Guardian (UK) han difundido los mismos documentos confidenciales, facilitados por Wikileaks, sobre los secretos de la diplomacia estadounidense?
La Casa Blanca ha condenado “en los términos más duros” la publicación “irresponsable y peligrosa” de nuevos documentos de la diplomacia estadounidense por parte de Wikileaks acusando a sus responsables de poner en riesgo las vidas de funcionarios y colaboradores del país.
“Que quede claro, tales revelaciones ponen en riesgo a nuestros diplomáticos, a miembros de los servicios de información y a gente de todo el mundo que apelan a Estados Unidos para ayudarles a promover la democracia y un gobierno transparente”, ha afirmado Robert Gibbs, portavoz del presidente estadounidense, Barack Obama, en un comunicado difundido con antelación a que varios periódicos de todo el mundo publicaran la filtración de Wikileaks
La Casa Blanca asegura también que la divulgación de los secretos diplomáticos pone en peligro los intereses de Estados Unidos en política exterior, a agentes secretos y “la causa de los derechos humanos, así como las vidas y el trabajo de los individuos” que los defienden.
¿Y que hay de la divulgación de estos documentos por parte The New York Times? ¿Por qué nadie amenaza con cerrar este diario o encarcelar a su Director?
Además ¿cuál es el error de principio? ¿la filtración de los documentos a la prensa o la ineptitud de un estado que es capaz de “perder cientos de miles de documentos clasificados?
¿No sería mejor arreglar la casa por dentro que tratar de matar al mensajero?
Nadie se sorprende ya del los diferentes reseros que aplican las administraciones según sus propios intereses. Nadie se sorprende de lo terriblemente injusto que es el mundo actual. Pero la desvergüenza con que se expresan algunos políticos, medios de comunicación y paniaguados en general, en lo referente a Wikileaks, roza el esperpento.

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Julian Paul Assange
Le han convertido en un héroe y muchos le comparan con Ghandi, con el Che Guevara y hasta con Bin Laden. El acoso al que le someten los poderosos ha hecho que la opinión pública vea a Julian Assange como un Robin Hood bueno que ha hecho temblar los cimientos del Imperio.
Parlamentarios y periodistas americanos han pedido su muerte, el FBI y la Interpol buscan pruebas para acabar con esta oveja descarriada que se ha salido del rebaño. Los países no están dispuestos a consentir que el dueño de Wikileaks siga demostrando las miserias de sus gobernantes.
Su encarcelamiento en Londres por unos supuestos delitos de violación y acoso sexual tiene que ver con el odio que EEUU tiene contra este Robin Hood que ha puesto en jaque al Imperio al desvelar los secretos de su diplomacia internacional. El Gran Hermano americano quiere acusarle de terrorismo por haber sacado a la luz miles de documentos confidenciales, primero de las guerras en Irak y Afganistán, y ahora de cómo el país ejerce su poder.
El Cablegate, con sus 250.000 documentos, ya es el mayor robo de información de la historia americana. Y lo que debería explicar la gran superpotencia es cómo es posible que un simple recluta destinado en Irak –Bradley E. Manning– pudiera tener acceso a miles de documentos del Departamento de Estado. Y cómo pudo llevarse toda esa información en un simple CD de Lady Gaga, como reconoció el propio Manning en un chat.
En lugar de hacer autocrítica por el hazmerreír en que se han convertido sus servicios secretos, EEUU ha iniciado una brutal caza de brujas contra el divulgador de las filtraciones, un australiano de 39 años que se ha convertido en un héroe para millones de ciudadanos. A Assange le han encarcelado, han bloqueado su web Wikileaks con ataques DDoS (Distributed Denial of Service, que son acometidas realizadas contra una web desde miles de ordenadores infectados con un virus informático), le han expulsado de Amazon y de otros servidores, le han cancelado la cuenta de donaciones de dinero que tenía en PayPal, le han congelado fondos en Suiza (al parecer este país guarda el secreto bancario sólo cuando le interesa), Visa y Mastercard le han bloqueado sus tarjetas. Assange cada vez me recuerda más a Will Smith en la película Enemigo Público, cuando es perseguido por el Estado incluso a través de satélites.
A pesar de que sus filtraciones puedan ser motivo de delito por revelar secretos oficiales, Assange ya es un ídolo al que muchos ven cómo la única esperanza de salvar un mundo de falsedades e hipocresías. Sus revelaciones reflejan cómo funciona la diplomacia internacional y el poder de EEUU. Lo intuíamos, pero nos ha confirmado que en todos los países hay soplones, políticos indignos, jueces sobornables y empresarios complacientes. Y que detrás siempre está el gran ojo americano que todo lo ve. Muchas informaciones secretas son obviedades como que la diplomacia norteamericana califica a Zapatero de cortoplacista que sólo piensa en las elecciones, o que Aznar duda del liderazgo de Rajoy en el PP.
Julian Assange ha sabido manejar la información con maestría y ha demostrado un gran conocimiento de los medios de comunicación tradicionales, al buscarse como aliados a cinco de los mayores periódicos del mundo, a los que nadie se atreve a atacar. Él es un internauta nato –de joven ejercía como hacker–, pero es consciente de que la prensa escrita tiene más medios periodísticos para confirmar las noticias y más credibilidad que las webs a la hora de divulgar la información.
En Internet se ha desatado una impresionante campaña en apoyo de Assange. Ya hay 200 webs dispuestas a duplicar los contenidos de Wikileaks en caso de que esta web sea cerrada por las autoridades, se han creado clubes de amigos en Facebook, se han abierto cuentas para conseguir fondos para costear su defensa, se han puesto a la venta en la Red camisetas con su imagen, los internautas están boicoteando sitios como Amazon o PayPal que han dado la espalda a Assange… Se trata de un movimiento imparable, porque incluso Wikileaks ha colgado en la página web piratebay.org una especie de seguro de vida: si algo le ocurre a su fundador, Wikileaks facilitará la clave para abrir el archivo INSURANCE.AES256, una nueva filtración con miles de documentos.
Assange ya es un héroe como Robin Hood porque ha doblegado al Imperio. Y muchos, en nuestro fuero interno, nos alegramos de que David venza a Goliat, porque nos permite reconciliarnos con la humanidad y pensar que el mundo todavía tiene remedio.
Julian y el sexo
La inmensa mayoría de los artículos publicados últimamente acerca de Wikileaks terminan con el corolario de que el fundador del este portal electrónico, Julian Assange, se enfrenta cargos de violación y acoso sexual en Suecia, como resultado de los cuales la policía internacional, INTERPOL, emitió este mes una orden de arresto en su contra.
(De hecho, una vez escrito este artículo, se producía la detención de Assange en Londres)
Assange, que es ciudadano australiano, se ha declarado inocente y ha negado los cargos, que ha caracterizado como parte de una campaña de desprestigio orquestada por Estados Unidos para desacreditar a Wikileaks.
Por otra parte, e indescriptiblemente, prácticamente ningún medio se ha preocupado de investigar estas alegaciones contra Assange, cuando solo sería necesaria una llamada a Suecia para saber de que ve este embrollo exactamente…
Ya que nadie parece interesado en la verdad…
Al parecer, en Suecia tener relaciones sexuales consensuadas, pero sin usar condón se considera delito de violación y es punible con una pena de prisión de un mínimo de dos años.
Esa fue la base jurídica del reciente resurgimiento de las acusaciones de violación contra la cabeza visible de Wikileaks, Assange; planteamiento este que está destinado a hacer de Suecia y de su sistema de justicia el hazmerreír del mundo y, al mismo tiempo, dramáticamente dañar su reputación como país modelo de modernidad.
La Oficina del Fiscal de Suecia quedaba ridiculizada, en Agosto de este año, cuando se filtró a los medios de comunicación que se buscaba detener a Assange por violación para, a continuación y en el mismo día,  retirar la orden de detención debido a que en sus propias palabras “no había pruebas.”
No obstante, el daño causado a la reputación Assange era incalculable, siendo esta -posiblemente- la intención final de la maniobra orquestada.
Tres meses y tres fiscales más tarde, los suecos parecen tener finalmente clara su base para proceder contra Assange y lo hacen público con un gran titular, como es una orden de detención internacional: “La relación sexual consensuada que comienza con la intención del uso de condón y termina sin el uso real del mismo, se considera violación.”
Las declaraciones de las dos “víctimas” Sophia Wilen y Anna Ardin de que no hubo ningún componente de miedo o violencia,  anularía automáticamente cualquier cargo de violación en cualquier país occidental.
La violación, claramente, es un crimen de violencia.
Ambas mujeres, que se jactaban de su celebre conquista a través de respectivos comentarios en Internet (posts) y en textos enviados a través de sus teléfonos móviles después de las citas intimas, ahora quieren ver a Assange destruido.
De hecho, Ardin organizó una fiesta en honor de Assange en su apartamento, después del “delito”, y comentó a sus seguidores en Twitter que ella estaba acompañada por “¡el más cool e inteligente personaje del mundo, es increíble!”
Ardin ha tratado -sin éxito- de eliminar estos mensajes y así destruir las pruebas de la inocencia de Assange. También ha publicado en Internet una guía sobre la manera de vengarse del engaño de los novios…
Los textos SMS enviados entre ellas muestran otro plan para ponerse en contacto, de antemano, con el periódico sueco Expressen, a fin de maximizar el daño a Assange.
Ambas pertenecen al mismo grupo político y asistieron a una conferencia pública dada por Assange y organizados por su grupo.
El contenido exacto de los textos del teléfono móvil de Sofía Wilen no se conocen todavía, pero su jactancia y, en general, el positivo contenido acerca de Assange ha sido confirmado por la fiscalía sueca.
El consentimiento de ambas mujeres a practicar el sexo con Assange ha sido confirmado por los fiscales. Ni los textos de Wilen, ni los de Ardin, muestran ninguna queja de violación.
Todos estos hechos deberían hacer a cualquier fiscal normal sentirse profundamente preocupado acerca de si una denuncia falsa se está produciendo.
Lo cierto es que ni Arden ni Wilen se quejaron directamente a la policía. Ambas, en colaboración, “solicitaron asesoramiento”, una técnica que en Suecia permite a los ciudadanos evitar ser demandados por hacer denuncias falsas.
En cualquier país normal del primer mundo, el fiscal sabría que su caso no sólo es una profundamente defectuosa pérdida de tiempo, sino además una peligrosa perversión de los serios contenidos de las leyes sobre la violación.
El abogado de las dos mujeres, Claes Borgström, fue interrogado por los medios de comunicación en cuanto a cómo sus clientas pueden contradecir la clasificación jurídica de un delito de falta de consentimiento en el que participaron de mutuo acuerdo.
La respuesta de Borgström es emblemática de lo alejado de la realidad que está todo este asunto: “Ellas (las mujeres) no son juristas”.
Por lo visto, en Suecia, se necesita un título en derecho para saber si usted ha sido violado o no.
¿Cómo las autoridades suecas se proponen enjuiciar a las víctimas que no se consideren como tales, ni que han actuado como tales? es una pregunta fácil de responder: Usted no es un abogado sueco, por lo que no lo va a entender de todos modos.
No nos equivoquemos: no es Julian Assange quien está en juicio aquí, sino Suecia y su reputación como un país moderno y un modelo en lo referente al respeto de la ley.
Aviso a gobiernos navegantes (todos los gobiernos, actualmente)
Por otra parte, los gobiernos -tan imprevisores ellos y especialmente el gobierno Americano- deberían de tratar este asunto con mucha más delicadeza. En este momento la empresa Wikileaks está formada por un puñado de voluntarios. Criminalizar a Assange o a este portal se puede traducir -con extrema facilidad- en la aparición masiva de nuevos portales de divulgación de secretos que serian imposibles de contralar y que podrían no ser tan ecuánimes e idealistas como Wikileaks está demostrando ser. De hecho podrían ser completamente hostiles al ideario americano. También sería de esperar la multiplicación exponencial de las personas que facilitan informaciones confidenciales. De hecho, la criminalización de Wikileaks puede convertirse en el comienzo del fin de los secretos oficiales.
Y para terminar…
Lo que no sabremos por Wikileaks
A partir de ahora la gente se guardará muy mucho de lo que dice cuando esté tomando café en la embajada americana de Madrid y en la de cualquier capital del mundo.
Alan Solomont, el filantrópico empresario que fue nombrado por Barack Obama embajador en Madrid, ha hecho público un comunicado que expresa su confianza en que “las excelentes relaciones entre España y Estados Unidos” no serían dañadas por la difusión por parte de Wikileaks, o Güisqui DYC que se dice aquí, de los cables enviados al Departamento de Estado.
Es posible. Lo que es seguro es que a partir de ahora la gente se guardará muy mucho de lo que dice cuando esté tomando café en la embajada americana de Madrid y en la de cualquier capital del mundo.
Pero pongamos que el embajador Solomon aproveche este largo puente que nos brinda el trono (la Constitución) y el altar (la Inmaculada) para redactar un informe sobre el momento político español, dirigido, For Your Eyes Only, a la secretaria de Estado.
Es obvio que no enviará su escrito por cable por muy requeté encriptado que esté, porque el ya famosísimo Julian Assange y su conjura de hackers han cambiado las reglas del juego. En cuanto esté listo, el informe irá por valija diplomática en el primer avión con destino a Washington. ¿Quieren saber lo que escribirá el embajador Solomon?
Me apuesto que, en resumidas cuentas, Hillary Clinton leerá que a José Luis Rodríguez Zapatero se le acaba el capital político que requiere para tranquilizar a los inversores internacionales.
Alan Solomon explicará que el presidente del Gobierno tiene dos frentes abiertos. Uno lo forman sus adversarios conservadores, que controlan importantes gobiernos regionales y quieren elecciones generales cuanto antes. El otro lo componen quienes tradicionalmente apoyan a los gobiernos socialistas, y muy particularmente los sindicatos.
El embajador hará hincapié en la dificultad de poder cumplir en el corto plazo que demandan los mercados internacionales con asignaturas pendientes de enorme calado, como son la reforma de las pensiones y la eficaz reorganización de las cajas de ahorros, y dirá que, a su juicio, Rodríguez Zapatero no sobreviviría políticamente un rescate europeo.
La Secretaria de Estado no se llevará ninguna sorpresa con este informe, porque le sonará a lo que ya leyó en The Wall Street Journal el mismo día que España decidió olvidarse de la crisis y se dedicó a sestear a lo largo del puente.
Probablemente, este hipotético escrito a Hillary Clinton incluya reflexiones algo más profundas para redondear el análisis.
Material para ello no escasea. El embajador podrá, por ejemplo, relatar el contenido del documento Transforma España, impulsado por la Fundación Everis, que fundó y pastorea Eduardo Serra.
Es perfectamente plausible que Alan Solomont haya sido informado del documento por el propio Eduardo Serrra, ex ministro de Defensa en el primer Gobierno de José María Aznar y conocido atlantista, y que tenga muy digerida la meditación ilustrada que brinda el documento sobre los retos a los que se enfrenta el colectivo ciudadano español y las carencias de su clase política para superarlos.
De esa manera, Hillary Clinton conocerá que la presentación del documento Transforma España a S.M. el Rey motivó la posterior convocatoria del “G-37” empresarial en el Palacio de la Moncloa y, en un siguiente ejercicio de causa-efecto, el anuncio, cuatro días después, del “Plan B” de austeridad para contrarrestar la especulación –rescate europeo sí, rescate europeo no– que se había desatado sobre el precio de la deuda de España y el valor en bolsa de sus empresas.
¿Con la que está cayendo, se preguntará Hillary Clinton, como es que España se toma tres días laborales de descanso a quince de las vacaciones navideñas?
Otro buen mimbre para el análisis es el libro El Desmoronamiento de España, cuyo autor, el economista y empresario Alberto Recarte, también reúne el perfil de invitado a tomar café en la embajada americana de Madrid.
Con la lectura de este volumen, Alan Solomont puede informar con solvencia sobre los males estructurales del modelo económico español, el endeudamiento exterior, la ausencia de liquidez, las rigideces del mercado laboral, la losa que representa el sistema de pensiones y un largo etcétera. Muy en la línea del documento elaborado por la Fundación Everis, aunque con lenguaje furibundo, Alberto Recarte ofrece una enmienda a la totalidad del funcionamiento de los partidos políticos y a la ordenación territorial del Estado Español.
Lo normal es que, en este imaginado informe, el embajador comparta con la secretaria de Estado su preocupación por el liderazgo en España. Confiemos que esto lo sepa solamente Hillary Clinton, para no dañar las “excelentes relaciones”.
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Rompiendo Una Lanza Por Julián – Dugutigui
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Ultima hora – 2.12.2010  – Tom Burns Marañón
El establishment, el ‘apóstol’ Assange y el pas devant
Mañana, si la justicia británica cumple con sus plazos, se celebrará la primera vista del proceso de extradición de Julian Assange, fundador de Wikileaks, que ha sido solicitada por la fiscalía sueca en relación con delitos de acoso sexual denunciados por dos mujeres que aparentemente le dieron amistad y aposento cuando estuvo en Estocolmo el pasado verano.
El establishment ha declarado la guerra a Wikileaks y la comunidad global de hackers que creó este australiano de 39 años ha respondido, como era previsible, con ciberataques al “enemigo” y apretando el acelerador de la entrega de documentos más o menos clasificados. De poco sirve matar, o al menos encarcelar, al principal mensajero. En este mundo virtual que el establishment escasamente entiende, estamos ante una revolución largamente anunciada.
Hace días Assange, entonces todavía libre, concedió una entrevista a la revista Forbes en un “apartamento con jardín” en Londres y dijo que aproximadamente la mitad del material obtenido por los piratas informáticos y que obraba en poder de su organización tenía que ver con el sector privado y concretamente con el financiero y el energético. Listo él, eligió para soltar su siguiente bomba al medio más admirado por el big business.
Los cinco periódicos de referencia mundial que Wikileaks ha seleccionado como plataformas para que evalúen y publiquen sus descargas seguirán haciendo su agosto con las exclusivas. Abrochémonos, pues, los cinturones de seguridad porque da la impresión de que al margen de la turbulencia de la eurozona, nos metemos en una tremenda tormenta imprevista y de consecuencias imprevisibles.
Información y democracia
“La información es la moneda de la democracia”, decía el siempre citable Thomas Jefferson. Esa moneda tenía un valor tangible y una máxima efectividad cuando la información importante la tenían solamente unos pocos como podían ser el propio Jefferson y sus amigos de tertulia al planear la independencia y el imperio de la libertad. La democracia, como todo sistema político, guarda sus secretos y cuida sus cloacas. Los grandes negocios también. Esto ya no es posible en una sociedad abierta y en un mundo virtual.
No hace demasiado tiempo se decía pas devant en los grandes salones de Londres, Berlín y Madrid donde se reunían los pudientes para hablar de cosas importantes. La orden la daba el anfitrión cuando se tocaban temas sensibles y todos pasaban a hablar en francés para evitar que los sirvientes se enterasen de la conversación. Supongo que en similares circunstancias la orden en París sería not in front of y los elegantes comensales continuarían la conversación en inglés.
Tales ensayados códigos son hoy tan inútiles como cómicos. Assange y sus compinches de Wikileaks han demostrado sobradamente su capacidad de escuchar cuantos intercambios de quienes mandan deseen y su compromiso de difundir el contenido de lo dicho pas devant cuando les entre en gana. En la imaginación de Julio Verne el correo del zar estaba a merced de los tártaros. Ahora, con técnicas que ni siquiera el padre de la ciencia ficción era capaz de imaginar, con un doble click del ratón, los anti sistema se hacen con los mensajes encriptados de nuestros días.
Las reacciones ante el fenómeno Wikileaks son diáfanas en los dos polos opuestos de la política y de la conciencia ciudadana. La disparatada derecha americana quiere que se le juzgue a Assange por espionaje y que se le ejecute sin contemplaciones. Mientras tanto los locoides libertarios de la acracia han convertido al australiano en apóstol de la libertad de expresión. Ambos tienen muy clara su agenda. Los primeros defienden la pax de la hegemonía USA, secretos y esqueletos en el armario incluidos; los segundos quieren hacer añicos la autoritaria conjura del complejo militar-industrial.
A no ser que se quiera dinamitar el Internet y devolver la humanidad a los tiempos de las palomas mensajeras parece obvio que hay que convivir con el ciberespacio, aprovechando sus extraordinarias ventajas y previniendo ante sus inevitables abusos. La mejor defensa ante la invasión de privacidad es la conducta transparente. Del pas devant, se ha pasado a la exigencia de luz y taquígrafos y a lo que los americanos llaman the right to know.
A la vez se me ocurre que la salvaguarda más eficaz de lo que necesariamente ha de ser, durante un tiempo, reservado es emplear con este fin a los mejores hackers, convirtiendo así a los furtivos en guardabosques. Y mientras tanto Assange ha de ser liberado bajo fianza mañana y deberá obtener plenas garantías de un juicio justo si es, al final, extraditado a Suecia.
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Rompiendo Una Lanza Por Julián – Dugutigui

About Dugutigui

In the “Diula” language in Mali, the term « dugutigui » (chief of the village), literally translated, means: «owner of the village»; «dugu» means village and «tigui», owner. Probably the term is the result of the contraction of «dugu kuntigui» (literally: chief of the village).
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